El mismo día y aquí estoy de nuevo. El día al peo. La prueba de esta mañana no ha ido mal, de hecho tan sólo tengo que corregir mi postura delante del ordenador, por lo demás, parece que no hay STC, afortunadamente. Pero el estrés no me abandona. Si esta mañana me han dicho que por lo del Carpio no hay gravedad, por la tarde me he descubierto unas burbujitas en la piel que pican y estoy segura que son muestra más del estrés. Eso sin dejar de agobiarme porque me he tomado tres bombones de chocolate y claro como no me muevo me siento pesadísima. En fin. ¿Me puedo machacar más? Porque si puedo seguro que lo hago. Qué asco.
Además no he hecho nada de mi tesis en todo el día. Después del médico esta mañana me quedé paseando y ahora por la tarde me acabo de poner, pero ya no soy capaz de concentrarme porque esta noche vendrán unos amigos a cenar y claro, como tengo tanto estrés pues ni una cosa ni la otra. Otro día sin hacer nada. Mañana tengo que ir al aeropuerto y tendré la mañana perdida. Luego el fin de semana a ver si consigo ponerme las pilas.
Claro que no todo ha sido mala pata. También ha pasado cosas buenas -además de lo del Carpio- y es que me han ingresado un dinero extra en mi cuenta, con el que no contaba. Además, he recibido un e-mail de una de mis mejores amigas, intentado darme ánimos y consejos en esta base de mi investigación. Una de las cosas que me dice es que trate de irme por la facultad una vez a la semana y que trate de seguir con alguna otra cosa de mi tesis cuando me atasque. Es verdad. Aquí estoy, con el capítulo teórico cinco meses sin ser capaz de continuar con nada más. Lo que no puedes hacer -me dice- es quedarme con las horas en blanco sin hacer nada cuando una tesis requiere tantísimo trabajo. Uf. Ya ves.
A ver cómo consigo descrifar este nudo de lana tan enrevesado.